
Si nos referimos al caso de la arquitectura, la abstracción puede surgir en dos momentos claves: al comenzar un proyecto o bien al analizar una obra existente. De este modo, cada uno escoge una categoría sobre la cual centrarse en la reflexión, aunque nunca abandona el resto, dado que la cuestion arquitectónica se caracteriza por la interrelación sus variables: forma, uso y materialidad configuran un todo inseparable, como ya lo señalara Vitruvio.
Podemos escoger el campo de la morfología, de la funcionalidad, la relación entre espacios, sensaciones, una metáfora o cualquier otro tema de análisis que nos resulte interesante y permita explicar la obra. Un buen proyecto, en mi opinión, debe contar con esquemas abstractos pertenecientes a variadas áreas, los cuales darán como resultado un sistema interdependiente.
Así, puedo decir que mi edificio es "una cinta plegada", que se organiza como "un peine", que responde a un esquema de corte de tal o cual tipo o que es un "nido".
Resulta interesante señalar, por un lado, que el sólo hecho de seleccionar una categoría para comenzar a trabajar ya condiciona los posibles resultados que vayamos a obtener. Por otro lado, una obra terminada puede ser analizada desde un ángulo distinto al que su autor consideró al momento de hacerla, pero que es igualmente válido y puede llegar brindar frutos.
Ahora una advertencia: la abstracción es tan solo un primer paso y si uno no es plenamente conciente de ello corre el riesgo de dejar de lado temas importantes, lo cual salta a la vista conforme el proyecto va avanzando. Debemos luchar por que estas primeras ideas embrionarias no se vean empañadas por un mal desarrollo de la obra.
Es sólo por medio de la abstracción que podemos alcanzar la síntesis.

Bueno, voy a comentar, porque el post lo amerita, aunque no sé qué tan bien saldrá esto.
ResponderEliminarComo demostraste con las fotos y tus observaciones, para entender una obra hace falta un análisis profundo, necesario para percibir detalles y aspectos generales que no se registran en la primera impresión. Y además de esto, para llegar, a partir de lo que uno ve, a algo similar a lo que el arquitecto tenía en mente es necesario un procesamiento más concienzudo; partir de lo concreto y real y buscar las ideas y conceptos que subyacen requiere un cierto entrenamiento.
Y en el sentido inverso, para llegar desde la concepción original al producto final, es necesario que las ideas se acomoden a las posibilidades y necesidades que uno tiene, y a la función que se le va a dar. O, a partir de una demanda, encontrar el diseño que pueda satisfacerla de forma adecuada y que a la vez pueda proporcionar otras posibilidades (algo como lo que decía el post con la foto de Lecorbu).
Al igual que la síntesis, este proceso se da en diversos ámbitos, tanto desde la crítica como desde la producción. En el caso del arte, se ve claramente en los movimientos que impulsaron la pintura no figurativa (corríjanme si me equivoco, porque no es precisamente lo que mejor conozco), o en el caso de la escultura, aquellos artistas que optan por realizar figuras que no se condicen con la realidad para generar distintos niveles de significación. Y, por supuesto, en la literatura, tanto en poesía como en prosa, en un juego constante entre lo que es y lo que parece (?).
Y... si se me ocurre algo más, escribo de nuevo... no es más que una glosa.
Un comentario claro y preciso! Me alegra que se haya entendido lo que quise expresar. Los ejemplos una vez más muy acertados!
ResponderEliminarVale desctacar que la arquitectura, al contar con función, posee un nivel extra de evaluación, el cual no pasa por lo intelectual sino por lo meramente fáctico: la obra cumple con su objetivo o no lo hace, satisface a sus usurios o no lo logra.
La discusión de si la arquitectura corresponde al campo de las artes o si es independiente es muy interesante y es posible que le dedique un post en el futuro.