miércoles, 27 de mayo de 2009

Un tiempo más tarde


Y sí, era de esperarse: volver a cursar redujo mis tiempos de manera drástica, de modo que varios de mis pasatiempos fueron suspendidos temporalmente, entre ellos, el blog. Sucede que si bien podría subir algunas fotos cada tanto, o alguna opinión referida a algún tema, siempre intenté mantener cierto nivel de trabajo en cada uno de los post, tarea que actualmente no estoy pudiendo realizar. Entonces escribo estas líneas para contarles que no abandoné el blog, sino que lo puse en pausa hasta el momento en que tenga algunos minutos libres y algo para decir.

Quiero agradecer finalmente a todos los que siguen el blog y participaron de cada uno de los temas tratados, sin quienes este espacio no tendría sentido!

jueves, 26 de marzo de 2009

El vientre de la bestia


La primera vez que leí "Espacio basura" por Rem Koolhaas no lo entendí. Sería por el modo en que está redactado (el libro entero no tiene ni "un punto y aparte"), o porque estaba recién comenzando el primer año de la carrera y aún me faltaban comprender algunas cosas. Lo cierto es que le dí una segunda oportunidad hace no mucho tiempo, logrando por fin una interpretación exitosa.


Si bien su extensión es corta, todas sus oraciones apuntan en un mismo sentido: se intenta reconstruir, apelando a numerosas metáforas y descripciones, el concepto detrás del denominado "espacio basura".

Es difícil de describir en pocas palabras lo que al autor le lleva todo el texto, pero al menos yo pude interpretar que se trata de todos esos lugares que existen alejados del mundo natural, pura y exclusivamente porque podemos crearlos, la teconología nos lo permite. Hijos invenciones tales como el aire acondicionado, las escaleras mecánicas y las placas durlock. Conceptos como el de síntesis o abstracción no tienen lugar en estos espacios que aprovechan nuestra confusión con el fin último del consumo. Se trata de la expresión material del modelo capitalista. Su aspecto es agradable para el visitante que ignora que todo lo que está a la vista no es más que un gran parásito tan solo soportado por una estrcutra gangrenosa, que se cae a pedazos ante la falta absoluta de una idea que la respalde.

Con este concepto aún en mente es que me tocó internarme por trabajo en las entrañas de una nueva mostruosidad, una nueva meca del comercio, que se inaugurará en tan solo unos meses en nuestra Ciudad de Buenos Aires: un flamante shopping, ubicado en la intersección de la Av. General Paz y la autopista Panamericana. Solo puede tomar algunas fotos, intentado documentar mi experiencia. Si bien no son malas, les aseguro que nada se compara a visitar esos espacios no aptos para la vida, de atmósfera húmeda, en penumbras. Una experiencia que sin dudas cambia el modo de ver las cosas.

martes, 10 de marzo de 2009

Síntesis natural

Ya he expresado mi opinión con respecto a la relación del hombre con la naturaleza y a la síntesis como concepto. Ahora bien, es un modo interesante de vincular ambas ideas la que surge de la opinión expresada por Louis I. Kahn en "Forma y diseño", un compendio de textos del reconocido arquitecto.


El autor define a la forma como la serie de características que hacen a la escencia de un objeto. Por poner un ejemplo, una cuchara se compone de un mango y una pieza cóncava, más o menos profunda. De este modo, el diseño es la concresión de una forma, una intepretación llevada a cabo por un individuo en particular.

De este modo, podemos reconocer a la forma "casa" y sugerir el listado de elementos y funciones que la componen. Y es justamente en este punto en donde encontramos la relación a la que hago referencia. Se trata de buscar en la naturaleza del hombre, en sus necesidades y deseos más escenciales, los items que llenaran ese listado. Es solo a través de esta interpretación que podemos alcanzar la síntesis, construyendo espacios que respondan a estas cuestiones fundamentales, dejando de lado por un momento nuestro preconceptos sobre como deben ser las cosas.

Es posible que la forma, siguiendo esta misma filosofía de diseño también resulte cercana a lo abstracto, careciendo de elementos innecesarios, resaltando las cuestiones centrales. Lo que la construcción realmente es.

viernes, 6 de marzo de 2009

Constitución


¡Ya está disponible una nueva serie de fotos! Estuve realizando una pequeña recorrida por los alrededores de la Plaza de la Constitución, y debo admitir que se trata de un sitio muy interesante. En el centro de la composición se encuentra la plaza en sí, la cual se ve rodeada por las múltiples vías de los medios de transporte que confluyen en este punto.

Las vías del Ferrocarril ex-Roca, de la estacíon terminal de la línea C de subtes, los rulos de la elevada Av. 9 de Julio, se suman a las calles que bordean la manzana y que se ven infestadas por múltiples líneas de colectivos, que cuentan con paradas organizadas en dársenas.

Como podemos ver se trata de un espacio destinado al tránsito, un punto de confluencia, un verdadero nudo urbano, el cual vincula las distintas redes de circulación. Diariamente miles de personas utilizan este dispositivo para alcanzar sus detinos, lo que extrema su condición de espacio público, y da pie a múltiples actividades comerciales.

La plaza en sí, un vacío en el tejido urbano, se constituyó naturalmente por el uso: un sitio a donde se detenían la carretas, un mercado. Fue inaugurada como parque en 1910, por lo que se acerca a su primer centenario. La misma se ve presidida por una iglesia, el típico modelo que tanto se repite en nuestra Ciudad de Buenos Aires, el cual compartimos con múltiples otras de todo latinoamerica, y heredamos de la Europa medieval a través de la colonización.

sábado, 28 de febrero de 2009

El origen de la razón

Ya tratamos en anteriores escritos el tema de las ideas y de cuan importante es que toda construcción humana cuente con un par de ellas que la respalden. Ahora veremos uno de los primero ejemplos que se dieron en la historia de este accionar.

Se trata de la civilización griega, en su época clásica para ser más específicos. En ese entonces se daba un proceso conocido como mímesis, el cual consiste en extraer principios de la naturaleza. De este modo, buscaron en el en cuerpo del hombre, su mayor creación, los elementos que luego pasarían a definir el concepto de belleza. Así surgieron la idea de simetría, proporción, de un todo constituído por una serie de partes relacionadas de manera lógica y racional.

El mayor exponente de lo recién dicho lo encontramos en el Partenón, el templo dedicado a Atenas ubicado en la acrópolis de la ciudad de con el mismo nombre. Se utilizó el orden dórico, el cual manifiesta en cada sección cómo funciona. Cada parte explica por qué se encuentra allí, qué cosa sostiene y cómo. A su vez, sus dimensiones se encuentran justificadas por una serie de cálculos matemáticos que intentan incluir al edificio en la "lógica de la naturaleza". La simetría salta a la vista. Se trata de la materialziación de los valores que los griegos defendían.

Hoy en día este proceso sigue en marcha, e intentamos dotar a nuestros edificios de una lógica que explique su razón de ser, que lo contituya en un objeto con identidad marcada. Se trata usualmente de una o más formas articuladas de un modo más o menos claro que nos permite explicar cómo se gestaron, que intervenciones se les realizaron. Esto nos ayuda a vincularnos con el edificio, ya que entendemos en todo momento en dónde estamos, cómo debemos interactuar con él.

Vemos como si bien más de dos milenios nos separan, el hombre y su modo de accionar no han cambiado en gran medida. Es que justamente esta civilización antigua fue la que dio origen a nuestra actual estructura de pensamiento.

martes, 24 de febrero de 2009

Vivienda y equipamiento

Si bien las tipologías edilicias son muchas, existe una primera clasificación que las divide en dos grandes grupos: vivienda y equipamiento.

Las construcciones que tienen como fin alojar a los usuarios, brindarles un lugar seguro donde habitar de forma permanente, facilitando el desarrollo sus actividades, tienden a conformar una masa homogénea. Si bien su forma varía de una a otra, en el conjunto pierden su identidad individual y pasan a formar parte del todo.

Por su parte, el equipamiento se conforma por todos aquellos edificios cuyo fin es satisfacer las necesidades de la comunidad toda, es decir, son los edificios públicos. Se trata de verdaderos faros urbanos, puntos salientes de una ciudad que la caracterizan. Son sitios de referencia, de encuentro. Se trata de los museos, escuelas, teatros, bibliotecas, y una larga lista de etcéteras, los cuales tienen un efecto rotundo en la dinámica del sector en que se ubican: atraen a los usuarios próximos y en ocaciones a los no tan próximos, por lo que es importante que se ubiquen en zonas de buena accesibilidad.

Del mismo modo en que en post anteriores vimos que es importante contar con una buena relación entre espacio construído y zonas verdes, debe existir un justo balance también entre zonas residenciales y el equipamiento que las sirve. De lo contrario se ocacionan múltiples problemas, como ser edificios saturados, redes de transporte colapsadas, en definitiva, necesidades no satisfechas. En alguas ocaciones esto puede ser una molestia, en otras ya pone en peligro la vida de las personas: la falta de hospitales, por dar un ejemplo, es un mal que aqueja a gran parte de nuestro territorio.

Concluyendo, estas cuestiones urbanísitcas siempre deben ser resueltas por un grupo de porfesionales capaces, los cuales deben contar con el incondicional apoyo del poder político, haciendo posible que nuestra ciudad sea día a día un mejor lugar para vivir.

martes, 17 de febrero de 2009

La ciudad

Realizando una breve revisión de los temas que hasta ahora tratamos en el blog, descubrí un importante concepto que me parece interesante intentar definir: el de "ciudad".

La ciudad puede ser entendida como la materialización de una serie de vínculos sociales, económicos, culturales, propios de una sociedad. Se trata de la expresión física de dichas relaciones, de nuestros valores. Así, cada grupo social desarrolla un modelo urbano que le es propio.

Estamos hablando de un ser vivo en continuo cambio, el cuál se ve afectado por las acciones y decisiones de todos sus integrantes. Un ser artificial, el cual se contituye físicamente de la sumatoria de todas las obras, ya sean edificios, espacios públicos, redes de transporte, parques o plazas, las cuales son respuesta directa a las actividades que sus habitantes realizan y las necesidades que plantean.

Vale señalar que estamos frente a un elemento tan complejo que jamás terminamos de conocer por completo, no importa cuántos estudios realicemos ni cuánto lo recorramos: la realidad siempre supera nuestro esfuerzo por aprehenderla.

De este modo, uno puede llegar a proyectar un sector de una ciudad, o una serie de reformas para intentar modificarla logrando ciertos objetivos. Sin embargo, se trata tan solo de hipótesis, las cuales cobran validez al momento en que los destinatarios las confirman con el uso. Estamos interviniendo en una complicada red de relaciones, por lo que resulta difícil predecir el efecto que nuestro accionar tendrá en ella.

Es la invensión más grande del hombre, un animal social que desde el comienzo escoge vivir rodeado por pares, conformando una comunidad. Como todo invento en ocasiones puede fallar, pero no es de modo definitivo, ya que estamos hablando de un ser que se desarrolla y cambia: siempre podremos encarar nuevos planes y reformas para intentar encaminarlo, de modo de mejorar las condiciones de vida de quienes lo crearon.

domingo, 15 de febrero de 2009

ABASTO de Buenos Aires


Una nueva serie de fotos ha llegado. Esta vez se trata del ícono principal del barrio de Balvanera: el Mercado de Abasto, o Abasto Shopping como es más adecuando llamarlo hoy en día.

Se trata de dos grandes contenedores: uno es el edificio histórico con sus características bóvedas de cañón corrido, dentro del cuál se desarrolla el shopping en sí; el otro fue construído desde cero en acero y vidrio para alojar los cines. Entre ambas cajas se ubica el patio central, el cual actúa como fuelle articulándolos, y recibe las entradas laterales.

Una gran obra de ingeniería que había caído en desuso y fue restaurada permitiéndonos recuperar una parte de neustro pasado.

martes, 10 de febrero de 2009

Vínculo con el pasado

En un mundo que parece avanzar tan rápido, es la arquitectura uno de los elementos que lo hace más lentamente. Existen dos formas de verlo. Por un lado, la disciplina arquitectónica: si bien se enrquice con cada avance tecnológico, nuevos materiales y avances de la técnica constructiva, las tipologías permanecen casi inalterables a lo largo del tiempo; se trata de dar respuesta a necesidades que cambian muy lentamente. Por otro lado, los edificios en sí, que permanecen inalterables con el trancurso de los años: antiguas iglesias construídas hace siglos aparecen hoy, de modo casi autista, entre recientes edificaciones que las enmarcan y acorralan, como si no hubieran reparado en el paso de los años.



Surge entonces una cuestión de suma importancia: ¿qué hacemos con estos edificios que ya son parte de la historia de la ciudad, pero que han caído en desuso? ¿Debemos conservarlos como si de obras de arte se tratase? ¿O bien deshacernos de ellos, priorizando las necesidades presentes?

En mi opinión, el recilado es la salida más noble. Desde luego que es preciso evaluar cada caso, pero partimos de la base de que la arquitectura no es arte, tiene función, y si un edificio la pierde, pasa a ser una escultura de grandes proporciones. Es entonces nuestra obligación devolverle su razón de ser, volviéndolo útil, ya sea para cumplir la tarea para la cual fue proyectado, o cualquier otra, realizando las modificaciones necesarias.

Entiendo que es el único modo en que generaciones poseriores podemos entrar en contacto con estas piesas de nuestro pasado colectivo, dándoles un uso sincero y no como si se tratase de un simple decorado el cual nos satisfacemos solo con ver y fotografiar.

martes, 3 de febrero de 2009

Sobrehumanizado

Creo fervientemente que el humano es un animal, y como tal debe estar en contacto con la naturaleza. Esto no es ninguna novedad, cualquiera lo sabe, sin embargo creo que lo hemos olvidado.

Desde el comienzo de los tiempos, el hombre debió hacer frente a múltiples peligros que lo acechaban. Con el correr de los años, por medio de descubrimientos e invenciones, ha podido ir modelando un mundo un tanto más seguro para vivir y desarrollarse. Sin embargo, siento que la situación se nos fue de las manos: hemos llegado demasiado lejos.

Alcanza con detenernos a reflexionar en el mismo suelo sobre el que vivimos y nuestro esfuerzo por cubrirlo (o humanizarlo) por completo, ya sea con asfalto, baldosas, homrigón, etc. Esto vuelve más sencillo circular sobre él y mantenerlo limpio. Otra consecuencia es que los puntos en los que aparece el terreno natural se cuentan con los dedos de la mano. Nos conformamos con colocar porciones de la fértil materia en macetas y ver crecer algo de verde.

Si nos remontamos en la historia, considero que el quiebre se dio en algún punto de lo que fue el proceso de cambio de la Grecia Clásica a la Helenística. Se pasó de construir en el espacio (natural) a contruir el espacio. Los arquitectos comenzaron a interesarse en los recorridos y las perspectivas controlados y protagonizados por la arquitectura, la cual lo regía todo, hasta a la naturaleza. Las técnicas constructivas evolucionaron, este razgo se mantuvo inalterable.

La mejor forma de comprobarlo es ver que sucede cuando pasamos unos días en algún paraje natural, ya sea la costa con sus playas, las mesetas del sur, el altiplano del norte, o bien una casa en medio del campo, a minutos de la capital: total liberación y reecuentro con uno mismo, nuestra escencia animal por decirlo de algún modo.

Queda en nuestras manos hacer algo para que esta tendencia se pueda revertir, ya sea desde nuestro lugar como futuros arquitectos o desde el que nos toque en esta sociedad.