Realizando una breve revisión de los temas que hasta ahora tratamos en el blog, descubrí un importante concepto que me parece interesante intentar definir: el de "ciudad".
La ciudad puede ser entendida como la materialización de una serie de vínculos sociales, económicos, culturales, propios de una sociedad. Se trata de la expresión física de dichas relaciones, de nuestros valores. Así, cada grupo social desarrolla un modelo urbano que le es propio.
Estamos hablando de un ser vivo en continuo cambio, el cuál se ve afectado por las acciones y decisiones de todos sus integrantes. Un ser artificial, el cual se contituye físicamente de la sumatoria de todas las obras, ya sean edificios, espacios públicos, redes de transporte, parques o plazas, las cuales son respuesta directa a las actividades que sus habitantes realizan y las necesidades que plantean.
Vale señalar que estamos frente a un elemento tan complejo que jamás terminamos de
conocer por completo, no importa cuántos estudios realicemos ni cuánto lo recorramos: la realidad siempre supera nuestro esfuerzo por aprehenderla.
De este modo, uno puede llegar a proyectar un sector de una ciudad, o una serie de reformas para intentar modificarla logrando ciertos objetivos. Sin embargo, se trata tan solo de hipótesis, las cuales cobran validez al momento en que los destinatarios las confirman con el uso. Estamos interviniendo en una complicada red de relaciones, por lo que resulta difícil predecir el efecto que nuestro accionar tendrá en ella.
Es la invensión más grande del hombre, un animal social que desde el comienzo escoge vivir rodeado por pares, conformando una comunidad. Como todo invento en ocasiones
puede fallar, pero no es de modo definitivo, ya que estamos hablando de un ser que se desarrolla y cambia: siempre podremos encarar nuevos planes y reformas para intentar encaminarlo, de modo de mejorar las condiciones de vida de quienes lo crearon.