Se trata de la civilización griega, en su época clásica para ser más específicos. En ese entonces se daba un proceso conocido como mímesis, el cual consiste en extraer principios de la naturaleza. De este modo, buscaron en el en cuerpo del hombre, su mayor creación, los elementos que luego pasarían a definir el concepto de belleza. Así surgieron la idea de simetría, proporción, de un todo constituído por una serie de partes relacionadas de manera lógica y racional.El mayor exponente de lo recién dicho lo encontramos en el Partenón, el templo dedicado a Atenas ubicado en la acrópolis de la ciudad de con el mismo nombre. Se utilizó el orden dórico, el cual manifiesta en cada sección cómo funciona. Cada parte explica por qué se encuentra allí, qué cosa sostiene y cómo. A su vez, sus dimensiones se encuentran justificadas por una serie de cálculos matemáticos que intentan incluir al edificio en la "lógica de la naturaleza". La simetría salta a la vista. Se trata de la materialziación de los valores que los griegos defendían.
Hoy en día este proceso sigue en marcha, e intentamos dotar a nuestros edificios de una lógica que explique su razón de ser, que lo contituya en un objeto con identidad marcada. Se trata usualmente de una o más formas articuladas de un modo más o menos claro que nos permite explicar cómo se gestaron, que intervenciones se les realizaron. Esto nos ayuda a vincularnos con el edificio, ya que entendemos en todo momento en dónde estamos, cómo debemos interactuar con él.
Vemos como si bien más de dos milenios nos separan, el hombre y su modo de accionar no han cambiado en gran medida. Es que justamente esta civilización antigua fue la que dio origen a nuestra actual estructura de pensamiento.




