
El trabajo de los obreros de la construcción es duro, requiere mucho esfuerzo físico, y la paga no suele ser alta. En consecuencia, se trata de personas de origen humilde, que ponen su cupero para cumplir una tarea de la que otros escapan. En muchos casos se trata de inmigrantes que llegan a la Argentina en búsca de una mejor vida.
Hastá aquí, podríamos estar describiendo la situación de un sin fin de rubros. Sin embargo, lo que me llama poderosamente la atención, es el hecho de que estas perosnas están construyendo con sus propias manos un mundo al que posiblemente nunca puedan acceder. Y no se trata de realizar un servicio para una persona de mayor nivel adquisitivo, sino de estar parado en lo que en el futuro será su living, viendo con tus propios ojos las comodidades que brinda dicho inmueble, la increíble vista. El obrero es dueño y señor de cada uno de estos sectores, los construye con el sudor de su frente, hasta el día en que se termina el trabajo y, capitalismo mediante, queda excluído de allí para siempre.
Es muy probable que muchos no logren ver lo terrible de la situación o simplemente sientan que se trata de algo normal, de que "así son las cosas". A mí no deja de parecerme increíble.









