
Este método consiste en sensillamente dejarse llevar por la ciudad, por los recorridos que nos propone, las vistas que nos otorga. De este modo, cada uno va realizando su propio itinerario, realizando sus pequeños descubrimientos, observando cómo es lo que vemos: las alturas, los anchos, el porcentaje de llenos sobre vacíos, razgos característicos de cada sector. Entonces, podríamos llegar a decir que una urbanización está compuesta por la suma de todos estos recorridos posibles.
Esto resulta muy útil cuando entendemos que a la hora de insertar una obra en el tejido, no estamos más que afectando esta red de derivas posibles, y, en el mejor de los casos, generando nuevas situaciones. Se trata de ver qué es lo que el proyecto le aporta a la ciudad, cómo aparece su figura recortada entre la de los otros edificios y contra el cielo. Toda intervención supone un cambio, y está en nosotros intentar que sea positivo.
Queda planteada la pregunta: este método de aproximación (¿aprendizaje?) inconciente, ¿puede servirnos para otras áreas? ¿Existen otros campos en que se pueda aplicar?

Dentro del aprendizaje de las lenguas, me refiero al que realiza un niño en sus primeros años de vida y también al que un adolescente o adulto emprende mediante un estudio organizado y estructurado, se pueden tomar varios caminos: está tanto el camino natural por el que todos pasamos al aprender la lengua madre, que (según lingüistas como Chomsky) está guiado por principios innatos; como el artificial camino de aprender una lengua extranjera.
ResponderEliminarPero también puede aprenderse una lengua sumergiéndose en ella. Muchas personas estudian de manera sistemática una lengua (vocabulario, gramática, uso) durante un breve tiempo, y viajan a un país en el que se habla, para incorporar mediante el uso, la prueba y el error, tanto regularidades (cuestiones más sintáctico-gramaticales y morfológicas, orden de palabras, conjugación, formación de palabras) como irregularidades (palabras, excepciones, significados, expresiones hechas). De esta forma, hay tanto un estudio intencional, que se basa en la incorporación de conocimiento explícito (que te digan que tal palabra es un verbo y se pone en tal lugar y de tal forma) y un conocimiento implícito, que uno incorpora a través de un estudio menos racional y metódico, basándose en el uso.
Tal vez suena un poco forzada la comparación, pero de hecho, un estudio metódico y sistemático, y uno hecho mediante la práctica directa, impulsada por el deseo de entender y de comunicar son tan distintas como estudiar una ciudad y recorrerla.
Un abrazo.
Ernest.-
Excelente! Qué buena manera de aprender. Personalmente, sin saberlo, ha sido mi forma de aprender más efectiva. Creo que es perfectamente aplicable a otras áreas. Algo subconciente y contextual, nos lleva por su cuenta a cada nuevo sector, casi siempre satisfechos.
ResponderEliminarNo hay duda de que cuando aprendemos sin presiones para elegir el camino, es cuando más lo disfrutamos. Cuando la deriva nos gobierna, vemos lo mejor del aprendizaje.
Gran post,un saludo!
Muy bueno el aporte de ambos! Estaba seguro de que existían otras aplicaciones posibles del concepto. Me de la impresión de que las grandes ideas siempre tienen algo de inconciente. Hay que darle la oportunidad de nustras mentes de andar un poco a la deriva: nunca se sabe qué podamos hallar!
ResponderEliminarEn el caso de la arquitectura, es interesante como através de este "dejarse llevar" descubrimos las voluntades de la ciudad, una lista de opciones en la que, como bien dice carlos, todas nos llevan a donde queremos.