Desde el comienzo de los tiempos, el hombre debió hacer frente a múltiples peligros que lo acechaban. Con el correr de los años, por medio de descubrimientos e invenciones, ha podido ir modelando un mundo un tanto más seguro para vivir y desarrollarse. Sin embargo, siento que la situación se nos fue de las manos: hemos llegado demasiado lejos.Alcanza con detenernos a reflexionar en el mismo suelo sobre el que vivimos y nuestro esfuerzo por cubrirlo (o humanizarlo) por completo, ya sea con asfalto, baldosas, homrigón, etc. Esto vuelve más sencillo circular sobre él y mantenerlo limpio. Otra consecuencia es que los puntos en los que aparece el terreno natural se cuentan con los dedos de la mano. Nos conformamos con colocar porciones de la fértil materia en macetas y ver crecer algo de verde.
Si nos remontamos en la historia, considero que el quiebre se dio en algún punto de lo que fue el proceso de cambio de la Grecia Clásica a la Helenística. Se pasó de construir en el espacio (natural) a contruir el espacio. Los arquitectos comenzaron a interesarse en los recorridos y las perspectivas controlados y protagonizados por la arquitectura, la cual lo regía todo, hasta a la naturaleza. Las técnicas constructivas evolucionaron, este razgo se mantuvo inalterable.
La mejor forma de comprobarlo es ver que sucede cuando pasamos unos días en algún paraje natural, ya sea la costa con sus playas, las mesetas del sur, el altiplano del norte, o bien una casa en medio del campo, a minutos de la capital: total liberación y reecuentro con uno mismo, nuestra escencia animal por decirlo de algún modo.
Queda en nuestras manos hacer algo para que esta tendencia se pueda revertir, ya sea desde nuestro lugar como futuros arquitectos o desde el que nos toque en esta sociedad.

Como siempre hasta ahora, excelente. Tanto la redacción, como el análisis.
ResponderEliminarDe más está decir que estoy de acuerdo con tu post. No creo que se pueda revertir francamente, pero sí "administrar".
Me intriga como seguirás de aquí en más. Si podrás seguir encontrando tantos temas sociales para analizar desde la arquitectura. No tengo ninguna duda que temas hay, pero tenes un desafío muy interesante por delante.
Siga así!
-Carlos: me alegro que te haya gustado! Me esfuerzo por que las ideas de los post sean claras, por lo que me alegra tu comentario!
ResponderEliminarEn cuanto al post: es un proceso difícil de revertir, pero se pueden ir realizando pequeñas modificaciones que de a poco vayan mejorando la situación. Yo creo que habría que apuntar a mejorar la situación de nuestras veredas, plantando más árboles, haciéndolas más anchas y verdes, en donde sea posible; generar parques; modificar la reglamentación en lo referido a retiros y el porcentaje que se puede construir en cada lote. En fin, existen múltiples opciones.
En cuanto a si podré seguir: espero que sí!
Saludos!
Ayer leí una nota de Clarín, de no sé qué día, que decía que los espacios urbanos afectan la salud mental de las personas. Desde la propaganda que intenta llamar la atención de la gente, hasta los autos y peatones que obligan a prestar atención permanente al entorno sencillamente producen stress. La posibilidad de tener un espacio verde cercano, preferentemente con árboles, mejora las tasas de recuperación de enfermos y la productividad en oficinas, según el estudio de un equipo de especialistas en psicología y neurociencias.
ResponderEliminary eso, la ciudad nos hace mal T_T
Un saludo!
Ernest
PD: Ahora leo el nuevo y veo si se me ocurre algo :P
Genial aporte!
ResponderEliminarEn primer lugar cabe señalar lo lógico que suena que nuestro entorno nos afecte. Es el que transitamos diariamente para realizar las tareas cotidianas y pasamos mucho tiempo en él. Si cuenta con contaminación visual y sonora, saturado de transuntes y tránsito vehicular, ambos desorganizados y a un ritmo frenético, es razonable también que tenga en nosotros efectos negativos, entre ellos, una buena dosis de stress.
Por el contrario, la aparición de la naturaleza nos tranquiliza y hasta es positivo para las personas enfermas, como vos bien señalaste. Es que somos animales, insisto, este contacto nos es escencial.
Es interesante ver hasta qué punto ignoramos estos temas que requerimos un estudio que nos lo demuestre. Pensar que los tenemos frente a nuestras narices todos los días!
Saludos!